proyectos artísticos

 

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Mi relación con el teatro empezó a los 23 años. El teatro es para valientes, es gasolina para el que quiere descubrir sobre sí mismo y sobre la condición humana: te emociona, te incomoda, te transporta, te enamora… Así que desde entonces no nos hemos separado ni un segundo. Primero me desinhibí, luego me interesé, luego descubrí el teatro de gesto y movimiento, después apareció la pedagogía más mágica de todas, Lecoq, y después de todo… volví a empezar porque es un camino eterno.

Des de 2014 he participado en proyectos teatrales, principalmente artes escénicas de calle, actuando en festivales de Noruega, Israel, Austria, España y Alemania.

Formado en pedagogía Jacques Lecoq durante 2 años  en la escuela internacional Estudis de Teatre Berty Tovías (Barcelona). Nivel 1 del programa en Técnica Meisner, con Javier Galito-Cava y Isabelle Bres. Con Cristina Poch realicé un programa en interpretación durante 4 años, basado en teatro de texto e improvisación. También me he formado en otras disciplinas como clown (Sergi Estebanell), técnica vocal, expresión corporal, danza contemporánea, danza-impro-performance (Mercedes Boronat y Elia Genís) y mimo corporal dramático (Moveo).

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No soy de musicales, aquí algunas de mis influencias teatrales

El trabajo de actor es un trabajo muy curioso. Intentas convencer a la gente de que eres otra persona, de que ése no eres tú. Pero, para conseguirlo, hay que hacer lo siguiente: cuando encarnas a un personaje, cuando representas a alguien que no eres tú, tienes que ser tú mismo. Para lograr que ese ser ajeno a ti parezca real tienes que recurrir a tu auténtico yo. Un gesto fuera de lugar, una nota equivocada o cualquier otra cosa fingida y el público te cala tan deprisa como a un católico desnudo en medio de una mezquita. Cuanto menos te alejes de ti al actuar, mejor que mejor. Para parecer otra persona, tienes que ser tú mismo.

El Buda De Los Suburbios – Kureishi Hanif