Cuando dejas de aprender // Artículo

En PricewaterhouseCoopers estuve aproximadamente un año y medio, trabajaba en el área de Global Compliance Services, en el departamento Laboral.

Guardo un buen recuerdo de aquella experiencia, me quedo con lo mejor: aprendí a trabajar en equipo, formé parte del que seguro que es el departamento más organizado de gestión y asesoramiento laboral del planeta, conocí a personas de lo más trabajadoras y profesionales, tuve a dos jefas que me formaron con la cabeza y con el corazón (nunca olvidaré su aportación)… y mucho más que me dejo. El ambiente era excelente.

Así pues, ¿por qué lo dejé? Supongo que todavía no era consciente de que no existe el trabajo perfecto, pero aún así, faltaban retos, necesitaba aire fresco, líderes que no me hablaran de dinero sino de ideas, personas diferentes que aportaran cosas diferentes… dejé de aprender.

Recuerdo el momento en el que el socio nos retó a plantearle nuevas líneas de negocio. A los dos días, le envié un borrador de un servicio de soporte de RRHH llamado “Human Resources Support Services” pensado para las pymes que gestionábamos. No recibí ninguna respuesta, ningún feedback, nada. Ni yo ni mis compañeros. Estoy seguro de que la idea no era especialmente buena, ni original… tenía 22 años y tampoco había trabajado específicamente en RRHH. No estaba en el lugar adecuado.

Aquí queda el borrador de aquel proyecto.

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